lunes, 26 de octubre de 2020

Entrevista para Escuela de Escritura


--Esta es la entrevista que me han realizado para la escuela de escritura de Ray Bolívar. Os recomiendo encarecidamente el taller. Ray es una persona que ayuda muchísimo a los escritores, tanto mediante consejos y sesiones de videoconferencia abiertas a cualquier participante como en otras privadas para aquellos que contraten alguno de sus servicios o talleres. 

1.      —Hola, Jorge. Bienvenido al espacio de la escuela. He visto que has incursionado en diversos géneros, relato, poesía y ahora novela. ¿Por qué aventurarse a escribir novela en vez de continuar con el relato?

El relato es un género gracias al cual puedo cultivar una literatura social, intimista o de denuncia, características que lo acercan a la sensualidad de la poesía. La novela, sin embargo, supone un reto debido a la mayor necesidad de planificación, corrección y elaboración de los personajes, su evolución, sus múltiples aristas, el ambiente en el que transcurre la historia y el tratamiento del tiempo. En ocasiones me viene a la mente una idea, pero acaba dando para un pequeño relato que dibuje una epifanía o momento revelador sin tener que desarrollar toda una trama.

2.      —Eres Licenciado en Psicología y Graduado en Estudios Ingleses. ¿Qué peso le otorgas a la formación en técnicas narrativas?

La filología y la psicología me dan una visión diferente y única tanto de los fenómenos a describir como del hecho literario, pero hace falta una toma de conciencia de los trucos que hay detrás de la creación. Para eso conté con el asesoramiento personalizado y las sesiones en grupo de Ray, que me ayudó a redefinir otra novela corta, aún inédita, cuyo nombre es “Hielo seco”, con la que me había atascado. La teoría y sugerencias son muy útiles, sin ellas todo lo que uno lleva dentro puede quedarse ahí sin salir o hacerlo de una forma inadecuada. 

 

3.      En relación con tu obra, ¿cómo das vida a tus personajes y en qué te basas para crear atmósferas? ¿Sigues un guion o un modelo?

 

Me imagino al personaje y lo visualizo, a veces escribo una biografía del mismo, me pongo vídeos de donde saco a esos individuos, cuyas vidas, personalidades y manías imagino. Pienso que las películas y libros que leemos crean un poso inconsciente que termina por reflejarse. Después es posible que tengan una mezcla con personas reales que he conocido. El inspector Almanzor de mi novela inédita, por ejemplo, está basado en un profesor de criminología que tuve, que colaboró con la guardia civil y tenía una ironía muy particular. Su vida familiar, sin embargo, quizá se base en la de las muchas familias que conocí dando clases a niños. En “Nunca debiste atravesar esos parajes”, busco las características físicas, los miedos, motivaciones y limitaciones de cada uno.

En cuanto a los ambientes, busco el realismo, me considero un representante de una corriente actual del mismo. Me gusta que las calles, el clima, las fechas y rutinas de trabajo sean verdaderas. No por ello tengo que describir hasta aburrir, simplemente veo documentales, o recuerdo mis propias experiencias si he visitado el lugar, y lo complemento con Google Maps o busco el asesoramiento de aquellos que sí viven allí o leo artículos. El objetivo es que no se suspenda la credibilidad, lo que no impide introducir sueños o pensamientos que creen una sensación surrealista, por ejemplo. Pero todo tiene que ser digerido por el lector. El típico policía que no tiene una sola hora libre o tiene poderes ilimitados no van conmigo.

 

4.      —¿Cuál es el personaje más atractivo de Nunca Debiste Atravesar esos Parajes? ¿Los lectores sentirá mucho miedo o es una novela en la que serán sorprendidos constantemente?

 

La propia Heather encierra muchos de los enigmas y las preguntas que el lector puede hacerse. Es familiar, cercana, amiga de sus vecinos, de los animales, resuelta e independiente, pero también miedosa a veces. Esto la hace una persona de carne y hueso. He intentado trabajar también en Thomas, el encargado de delitos telemáticos, así como en las familias, para que con muy poco ya quede bien definido el personaje, por su actitud, su conducta en una situación breve y unos pocos rasgos físicos. Me parece importante que los secundarios sean atractivos y que no sean solo un nombre, por más que este pueda transmitir.

No es una novela de terror, aunque pueda parecerlo por la estética de la portada y la sinopsis, pero sí que utiliza algunas convenciones del género del terror psicológico, sobre todo en la ambientación, la anticipación de posibles desastres y el sentido de urgencia. Tal y como lo ha definido una lectora, hay acción, intriga, secretos y acción. Los giros son buenos, pero no se debe abusar, y para ello los alterno con pequeñas escenas bucólicas o costumbristas de los personajes cuando no están de servicio, o con pequeños flashbacks, y los integro en el capítulo para que no resulte artificial y no haya cortes.

 

5.      ¿Alguna vez has sufrido el temible bloqueo ante la hoja en blanco?

 

Muchas, pero es más bien un bloqueo a la hora de tener ideas definidas para trabajos largos, si hay una idea clara en mi cabeza termina por surgir en el papel. También funciona el dejarse llevar sin un plan determinado, pero eso lo he probado más en los relatos o en la poesía.

 

6.      —¿En qué te inspiras para comenzar a escribir?

 

En un fogonazo, sé que quiero escribir por ejemplo una historia sobre un crimen sin huellas, o sobre un anciano o que esté ambientada en Oropesa del Mar, Dublín o Minnesota. Es una reducción a uno de sus elementos, y después voy definiendo los demás. También me inspira mucho la música, como se puede comprobar en la playlist que he creado para esta novela. En el caso de los relatos, leo noticias, tiro de experiencias pasadas o imagino vidas cotidianas.

 

7.      —¿Cómo surgió la idea de Nunca Debiste Atravesar esos Parajes?

 

A medida que intentaba reescribir y dar forma a Hielo seco, una historia con muchos personajes que después he traducido al inglés, idioma para el que busco publicación en digital o papel en el mercado americano, acerca de un caso ficticio en Castellón que no se sabe si corresponde a envenenamiento, suicidio, asesinato o accidente, me fue ya surgiendo la idea de crear una historia en Estados Unidos, con un número más controlado de participantes y en la que los sucesos alterasen a todo un país, en lugar de centrarse en casos más regionales. Al principio pensé en hablar de grupos neonazis u organizaciones secretas, pero la preocupación por la elusividad de la justicia y la naturaleza humana y el contacto con películas y libros sobre secuestros de niños me hicieron plantearme hablar sobre el tema para radiografiar la sociedad globalizada y tecnológica actual, basándome para ello también en casos antiguos de la historia de la criminología inglesa y americana.

 

8.      —¿Por qué los lectores deberían leer Nunca Debiste Atravesar esos Parajes?

 

Porque van a encontrar una lectura amena, directa, original, en primera persona, con un montón de interrogantes sociales y un trasfondo de temas como los sistemas familiares, la soledad, la amistad, la ambición laboral, la importancia de mantener un equilibrio mental, la codicia, la exposición de nuestra intimidad, el sufrimiento y el deseo de reparación de las víctimas.

 

9.      —¿Te sientes satisfecho con el resultado obtenido?

 

Sin duda, fue escrito en poco tiempo, revisado y después corregido ortotipográficamente con Elena Marqués, que trabaja en el Parlamento de Andalucía. Los capítulos tienen una extensión  adecuada para lo que cuentan, ni muy cortos ni muy largos. Jaime Romero, el editor, ha creado un video, conseguido una portada espectacular y realizado una promoción por tierras andaluzas que yo trato de complementar con la difusión por Madrid. Mi padre también me echa una mano con fotografía digital, creando imágenes y videos que puedan ayudarme a dar a conocer lo que hago. El libro tiene unas dimensiones adecuadas, el tamaño de letra es óptimo para que lo puedan leer personas cuya vista se cansa fácilmente y el papel es ahuesado. El formato me parece muy atractivo, ya que proporciona acceso al ebook y a la música, convirtiéndolo en un objeto muy moderno.

 

10.  A menudo, los escritores Indie no saben qué camino seguir o qué deberían hacer. Desde tu experiencia como autor, ¿qué les recomendarías? (tener un blog, crear una comunidad de lectores, etc.).

 

Crearse una comunidad en redes sociales, hacerse un perfil de Instagram donde se den a conocer y resulten cercanos, colaborar con los artistas que les apetezca para ayudarse mutuamente, sean actores, músicos, pintores o escritores. Yo comparto las películas que veo, los libros que leo y algún texto mío en Instagram, tengo la página de la novela en Facebook y un blog con reseñas de libros y algún poema.

Tengo en mente hacer un podcast leyendo textos de autores clásicos, así como audiolibros o relatos orales para poder llegar a mucha más gente.

 

11.  —¿Qué es lo último que has leído?

 

Estoy acabando “Lejos del corazón”, de Lorenzo Silva, para ponerme con “La novia gitana”, escrito por la enigmática persona que se esconde tras el pseudónimo de Carmen Mola.

 

12.  Cuando la gente menciona tu nombre ¿con que te gustaría que este fuera asociado? (Cariño, amor, profesionalidad, x).

 

Que les resulte brillante y que remueva su conciencia.

 

13.  ¿Cuáles son tus próximos planes? (Alguna nueva novela, cuando sale, etc.).

Decidir si más adelante publico la novela inédita en castellano, escribir relatos sueltos sin importar si conforman un libro de manera inmediata o no y decantarme por un proyecto de novela, sea una secuela o precuela de esta o algo totalmente nuevo, quizá ambientado en Madrid o Dublín en los años 80 o 90. Es algo que aún tengo que decidir.

14.  Por último, ¿qué consejo darías a los escritores en ciernes?

      Paciencia, muchas lecturas, que busquen una voz propia y que confíen en sí mismos, que reescriban lo que necesiten y trabajen con el método creativo que mejor les funcione y que se olviden de la censura y del saboteador, ese aguafiestas que nos dice que no valemos y que tenemos en la cabeza. A la hora de publicar, que no acepten lo primero que les venga; como me dijo una vez Ramón Miguel Montesinos, es mejor tener dos o tres libros editados en toda tu vida que muchos y muy malos, ya que el bodrio no editado nunca pesará en el currículum.

 

Jorge Sánchez López nació en Madrid en 1981.

Es licenciado en Psicología y graduado en Estudios Ingleses y actualmente se dedica a la enseñanza de inglés como lengua extranjera para adultos. Ha publicado los poemarios Sentimientos o vasos comunicantes (Andante, 2011), Errática textura (Celesta, 2013), y Aire y Ángeles, traducción de la obra del poeta metafísico John Donne (Celesta, 2015). Su libro de relatos Remontar la corriente (Libros Indie, 2019), de corte realista y social, ha sido acogido con entusiasmo por los lectores por su estilo directo y reflexivo. Nunca debiste atravesar esos parajes (Extravertida, 2020), su primera novela negra, refleja un interés por la criminología, el cine y la literatura de suspense, género al que pertenecen otros de sus trabajos inéditos en español e inglés.

Ha colaborado en eventos artísticos en la escena madrileña, realizando numerosos recitales con pianistas y guitarristas. También ha participado en la antología Anónimos de Cosmopoética y en la Revista Cheshire.

 

Blog

www.ondasaladas.blogspot.com.es

 

Página de Facebook

 

https://www.facebook.com/nuncadebisteatravesar

 

Compra sus obras

 

Nunca debiste atravesar esos parajes. Novela negra. 2020.

 

https://extravertida.es/producto/nunca-debiste-atravesar-esos-parajes/?v=52032b23cba2

https://extravertida.es/producto/nunca-debiste-atravesar-esos-parajes-ebook/?v=52032b23cba2

Remontar la corriente. Relatos. 2019.

https://librosindie.com/producto/remontar-la-corriente/

 

domingo, 20 de septiembre de 2020

LA SENDA DEMEDIADA


LA SENDA DEMEDIADA

Mi profesor de literatura en el instituto tenía la manía de comenzar sus clases refiriéndose al santoral. El 15 de marzo de 2020 fue, al retrasarse veinticuatro horas la decisión, la fecha en que nos confinaron. Y no podían haber elegido un día más oportuno que el de San César, Mártir. Todo parece indicar que el nombre significa “corte”, aludiendo al del cabello y a la barba, esos que algunos nos dejamos crecer durante meses, pero también al cisma que supuso en nuestras vidas la llegada de un enemigo invisible.

En estos particulares idus se produjo el sacrificio de muchas costumbres a las que solo mentalmente habíamos renunciado alguna vez. El despertador, los viajes en tren o en coche-a excepción, claro está, de quienes prestaban servicios considerados esenciales-, la caña y las risas en los bares, así como los besos y los abrazos a familiares y amigos, pasaron a formar parte de un sueño o una película, como tantas anécdotas de juventud para quienes cruzan el umbral de lo que ahora llaman mediana edad. Las pantallas de aquellos millones de hogares que contaban con una o más, circunstancia derivada de la posibilidad de vivir bajo un techo, se hartaron de balbucear estadísticas de infectados y muertos en cada rincón del planeta, en una suerte de competición sin sentido por alcanzar un podio de dudoso honor.

Los jabalíes, pumas y zorros, por su parte, comenzaron a deambular por calles y parques diseñados por los humanos para una existencia egoísta que no quería contar con ellos. Y lo que se hizo evidente es que el órdago de la naturaleza nos pilló desprevenidos, convirtió a todos los que no eran cazados por el virus en lectores, cinéfilos, músicos, deportistas de interior o poetas empedernidos, demostrando el carácter esencial de todo lo que con tanta frecuencia se considera superfluo.

Es septiembre, el curso ha comenzado y cuando se levante la última restricción y llegue el momento de salir a la superficie, es seguro que emprenderemos la marcha y nos agarraremos a las nuevas sensaciones como si fuera la última oportunidad, un crédito extra en la partida concedido por una fuerza oculta. Quizá entonces pasemos a valorar los pequeños detalles, a quejarnos menos y a dejar de vagar por el mundo con el freno de mano echado, aunque nos cueste despedirnos del modelo anterior, aquel que nos tuvo entretenidos hasta que no quedó más remedio que replegarnos en nosotros mismos.


sábado, 11 de julio de 2020

La niña vaporosa (cuento)




Alba nació el 29 de junio, en el día de San Pedro, patrón de los marineros y pescadores, siendo aparentemente normal, pero cuando llegó a la pubertad empezó a coger frío por las noches y a acumular, sin explicación racional aparente, gotas de rocío en cada centímetro de su pequeño cuerpo. Al recibir los rayos luminosos de la atmósfera, aquellas rodaban por sus mejillas y su cintura hasta caer en el suelo. Sus padres consultaron a varios doctores, que fueron incapaces de diagnosticar su dolencia, por no hablar de hallar un posible tratamiento. Su cara estaba siempre húmeda; sus brazos y piernas se quedaban adheridos a la ropa, debido al exceso de aquel enigmático vapor incoloro e insaboro que se condensaba en forma líquida y no paraba de acumularse en ella. Sin importar la ropa que eligiera, siempre contaba con toallas de tela de bambú con las que se secaba, pues el goteo no se limitaba al crepúsculo matutino, formando secreciones durante todo el día.

Semejante fenómeno ocurría porque no conseguía deshacerse de la gelidez que sentía en su interior. Aunque nadie sabía por qué, parecía como si su corazón y su mente fueran máquinas de generar rocío, que a veces tragaba sin querer.

En su último año en el colegio necesitó un maestro de apoyo a quien dictarle las tareas, ya que su peculiar característica le impedía escribir sin mojar el papel. Pronto la piel empezó a arrugársele y, desgraciadamente, sus compañeros se burlaban de ella. Alba no se sentía bien, pero se hizo amiga de los escarabajos verdes y de algunas plantas, con quienes se imaginaba conversando, aunque supiera que esto no ocurría de verdad, mientras que para sus adentros se decía que había insectos que la odiaban, ya que el rocío que emanaba de ella les impedía volar.

Las gotas atravesaban su epidermis y, cuando emitía sudor, eran indistinguibles de este. El efecto que le producían era un hormigueo, con pequeños pinchazos que no podía clasificar como dolor intenso. “¿Qué será esto? ¿Estaré enferma? Seguro que es grave”, pensaba Alba.

Todo el pueblo estaba haciendo conjeturas sobre la niña; los vecinos se asustaban de ella con frecuencia, pese a que sus únicas excentricidades consistían en llevar la ropa empapada, independientemente del tiempo que hiciera, así como mostrar la piel como si fuese algo mayor, si bien con una sonrisa y una frescura en la mirada que nada ni nadie parecía arrebatarle. Una mañana, mientras iba caminando por el frondoso bosque para comenzar sus clases, se cruzó con un hombre que decía ser alquimista, que había oído hablar de ella y se empeñó en encontrar en la muchacha un don.

El cielo estaba anaranjado y la refracción de la luz provocaba más rocío en el cuerpo y el alma de Alba, en los que vivía instalado el presagio de que su corazón se haría líquido y se derretiría.

El alquimista se interesó por el material que tenía frente a él, ya que afirmaba ser capaz de transformarlo en medicina para curar a los enfermos y en obtener energía procedente de un espíritu celestial.

—No entiendo a lo que se refiere—replicó Alba, confundida.

—Tú deberías llamarte Rocío—aclaró el hombre, arqueando una de sus pobladas cejas— lo que se acumula en ti es energía divina.

—Entonces, ¿por qué todo el mundo me repudia?

—No tienen ni idea; están acostumbrados a pensar que solo las plantas pueden recibir este material. Por favor, deposita todo lo que produzcas en un frasco y reúnete conmigo todos los días; yo realizaré las operaciones para conseguir que revierta positivamente en aquellos que más lo necesitan.

—Y yo, ¿me curaré?—fue su respuesta, deseosa de haber encontrado en aquel viandante una tabla de salvación.

—Tú no estás enferma. Lo que eres capaz de hacer es crear buena sintonía con quien se anime a conocerte bien, pero solo funcionará si deciden darte una oportunidad y mirar más allá de las apariencias.


—¿Y por qué se arruga mi piel?

—Estás sufriendo un gran desgaste emocional, y no es fácil ser portadora del líquido elemental.

A Alba le pareció una historia tan extraña como su dolencia, o lo que fuera aquella condición que la aquejaba, en medio de un mundo donde todo lo demás estaba alejado de la magia y la fantasía.

Cuando llegó a casa, Alba contó a sus padres lo sucedido, con una mezcla de recelo y entusiasmo. Ellos le recomendaron que no hablara con extraños, advertencia que la chica prometió seguir. Por curiosidad, sin embargo, fue rellenando a escondidas una botella de plástico con las gotas que se generaban en ella hasta que el envase no pudo contener más.

La mañana siguiente, como había acordado, encontró al que decía ser alquimista y le dio lo que había reunido. A pesar de no creer mucho en su palabra, se ilusionó al pensar que quizá podría dar salida al incómodo gas condensado que su ser producía, y de esta manera evitar males mayores para su integridad psicológica.

—Quedaremos dentro de siete días. Tengo que ir a hacer un estudio con este material, transformarlo y dárselo a probar a una muestra de personas-fueron las palabras del supuesto alquimista.

Pasó una semana, se reunieron de nuevo y el hombre le transmitió malas noticias: pese a sus intentos de depurarlo y a la higiene que había mantenido la chica, el líquido probablemente se había mezclado con bacterias que se hallaban en el fondo de la botella, intoxicando a varias de las personas que lo probaron, que quedaron con dolor de cabeza y escalofríos durante varios días. La muestra estuvo formada por adultos con enfermedades crónicas, como asma, artritis, cáncer o apnea de sueño, buscando casos que no constituyesen los más graves para comprobar su efectividad.

Las secuelas eran pasajeras, pero molestas; aun así, quedaron en utilizar un nuevo tipo de recipiente, con vidrio, pero los resultados fueron similares. Para entonces ya se estaba corriendo la voz de que un señor que decía tener poderes estaba intoxicando a la población, afirmando haber obtenido un líquido mágico de una joven que producía rocío sagrado, una historia difícil de creer pero a la que se aferraban los enfermos, hartos de visitar a diferentes médicos y curanderos sin obtener resultado.

Y así, al malestar inicial, Alba tuvo que sumar un temor aún mayor a ser reconocida. Le encantaba la lluvia, porque hacía disiparse ese maldito líquido que no había solicitado a nadie, pero que estaba congelando todos sus sentimientos dentro de ella.

Aunque daba y recibía afecto de sus padres, pensaba que era culpable de su preocupación y sus noches sin dormir; el relato que se narraba a sí misma consistía en que quizá ella fuera la culpable de que la alegría de sus padres, aún de mediana de edad, se hubiese evaporado por la acción del desconocido virus del que ella se veía como portadora.

Los pinchazos siguieron y su piel se había arrugado un poco más, objetivamente no demasiado, pero lo suficiente como para seguir provocando la misma reacción en aquellos desalmados compañeros de colegio, cuya aparente normalidad velaba las más oscuras perversiones. Ningún profesor, pese a sermonear a aquellos que llevaban a cabo los comportamientos más irrespetuosos, había sido capaz de poner orden en el asunto.

Pronto terminó para ella ese período y pasó, con buenas calificaciones pese a todo, a un instituto de la zona; aguardaba la presentación con impaciencia e incertidumbre, unos sentimientos que había contagiado a sus padres, y que de manera agridulce se mezclaban con la esperanza de poder encontrar a alguien con quien compartir todo su afecto y sus buenas intenciones. Con frecuencia, sin embargo, mostraba un nivel de irritabilidad que producía conflictos con ellos. Tenían que entender los cambios en su estado de ánimo, su falta de energía, su dificultad para dormir que ellos también adoptaban, habiendo llegado a un círculo vicioso, a conformar un ecosistema mentalmente poco saludable, en palabras del padre.

Debido a las circunstancias, comenzó a ganar algo de peso, acumulando grasa en las caderas, ya que comía demasiado para una chica acostumbrada a raciones más moderadas.



Finalmente, llegó el ansiado día y comenzaron las clases. Sus arrugas la hacían ya parecer una mujer de más de cuarenta años, y sin embargo no le quedó otro remedio que acudir a este lugar, ya que la escuela de adultos más cercana, que se encontraba a seis kilómetros, no permitió su matriculación al no cumplir los requisitos de edad.

La realidad, una vez más, resultaba engañosa, aunque la fuerza de esta máxima no tenía nada que hacer con la de la comparación social, una energía mucho más potente, pero que solo producía estancamiento.

Como era de esperar, se formó un corro a su alrededor. Despertó risas y miradas de incredulidad entre los estudiantes, algo que solo la sirena o la intervención de algún profesor pudieron detener. “¿Qué pasa, que te has meado?”, decían algunos al ver las gotas de rocío que quedaban en su pantalón. Tan solo una chica, irónicamente llamada Rocío, se sentaba con ella en clase y la acompañaba en los recreos al porche, donde hablaban de literatura, deporte o ropa, donde reían y huían de las garras de los prejuicios y la intolerancia, tan difíciles de erradicar.

En esta nueva institución también necesitó un maestro que la ayudara cuando la tarea requería escribir, papel que desempeñaban sus padres si se trataba de los deberes. La incapacidad de poner negro sobre blanco siendo tan apasionada de la literatura, en ausencia de una discapacidad visual, motora, auditiva o intelectual, le producía un sentimiento de frustración y culpabilidad, ya que le habría encantado poder expresarse sobre el papel sin tener que comprometer el tiempo de los demás.

Cada mañana, antes de salir el sol, Alba se preparaba para emprender de nuevo el camino. Según pasaban los días, su secreción de rocío se fue disipando, como la tersura de su piel lo había hecho anteriormente. Aunque nunca se recuperó de su aparente vejez prematura, las molestias cesaron. Su cariño, compartido solo con unos pocos contactos que fue haciendo a lo largo de su vida, se quedó en algo mucho más pequeño y humilde de lo que había previsto el alquimista, por no mencionar su ausente capacidad de curación.

Lo que sí se produjo en ella fue un verdadero milagro: su recuperación de la capacidad de escribir. A petición de la profesora de literatura, comenzó entonces a crear historias, y cuando terminó Bachillerato decidió prepararse para ser bibliotecaria, lo que le permitió reencontrarse con su humanidad.

Jorge Sánchez López

domingo, 24 de mayo de 2020

"Pasión y virtud" de Gustave Flaubert



Sorprendente novela corta de un Flaubert que, a los dieciséis años, escribió con una complejidad increíble sobre la pasión, los celos, la moral, la infelicidad y el fracaso amoroso. ¿Cómo es posible que un muchacho de solo esa edad llegase a tal nivel de profundidad? Su obsesión enfermiza por el lenguaje, por encontrar la palabra exacta, le llevó a lograr un estilo que destila poesía en cada renglón, cuya genialidad recuerda a la de Rimbaud y cuyo talento se puede equiparar al de su contemporáneo Baudelaire.

El rencor, la resignación, la frustración, el deseo, son tantos los detalles que refleja acertadamente con una validez universal que apenas alcanzo a comprender cómo pudo hacerlo.  El tema es la exaltación arrolladora que acaba en delirio, enfrentándose a las normas sociales y la razón. Esta mujer que busca su libertad es la precursora de Madame Bovary, la gran obra que el francés terminó en 1857, a los 36 años. La locura que conlleva el exceso de idealismo revela las trazas de Don Quijote que tiene la obra.

La edición  de Batiscafo es bilingüe, con audio en francés y texto en idioma original y español. Toda una joya de apenas 40 páginas.

"El rickshaw fantasma/Mi propia y auténtica historia de fantasmas" Rudyard Kipling











Ayer rescaté esta edición bilingüe que tenía por casa y que venía con el periódico hace aproximadamente un año. La colección es muy interesante porque viene con el audiolibro del idioma original (inglés o francés, según el caso) y el texto original y traducido en páginas alternas. Esto te permite leer a clásicos sin tener que ir a sus obras más largas que pueden a veces resultar tediosas.

Los cuentos de fantasmas del autor de "El libro de la selva", escritos entre los 20 y los 23 años, recuerdan al estilo del maestro Edgar Allan Poe. Están ambientados en la India, con sus hermosos paisajes. En "El rickshaw fantasma" el oficial inglés Jack Pansey rechaza a una mujer casada tras un breve flirteo. Una vez que ella muere ocurren una serie de apariciones que le hacen al hombre dudar de su propia cordura y ponen en peligro su matrimonio. En la segunda historia hay un juego de deconstrucción de los propios relatos de fantasmas, sobre los cuales reflexiona el autor.

Rudyard Kipling, nacido en Bombay, escribió también "La carga del hombre blanco", una polémica obra que a veces se interpreta como una apología del imperialismo británico. También es el creador de numerosos cuentos para niños, de "Una madonna en las trincheras" (1924), influido por la muerte de su hijo en la guerra y sus esfuerzos para encontrar el cadáver, así como de "El jardinero", que narra la relación entre un niño y su tía que lo ha criado, seguida de su posterior distanciamiento. Un escritor a descubrir, que se sirve de bellas imágenes y metáforas para describir el mundo que lo rodea.










viernes, 22 de mayo de 2020

"El caso de las japonesas muertas" de Antonio Mercero

El caso de las japonesas muertas (Alfaguara Negra): Amazon.es ...

Repasamos hoy este libro de un autor de novela negra. Una de sus características originales es la utilización de una agente de policía transexual, que cuenta en su equipo con varias mujeres, incluyendo la traductora y la forense, como recurso para explorar sus relaciones profesionales y de poder entre ellas y con los hombres.

La otra novedad es que las víctimas son chicas japonesas relacionadas con una asociación de personas asexuales y con tendencias depresivas, lo que ayuda al autor a crear un nivel de tensión dramática para ir dando falsas pistas sobre quién puede ser el asesino. Esta estructura recuerda a la autora Patricia Highsmith, una maestra del suspense. 

La acción transcurre en el centro de Madrid, entre grupos de turistas y residentes, por lo que los lectores que conocen la ciudad pueden seguir la trama por sus calles, monumentos y edificios.
El estilo es directo, con diálogos ágiles y verosímiles y bajo el formato de novela policíaca hay también un toque de drama al analizar la vida familiar y sentimental de algunos de los policías. Una obra amena, de fácil lectura y con buena técnica. 

miércoles, 6 de mayo de 2020

"El ojo de Eva" de Karin Fossum

El ojo de Eva (Inspector Sejer 1) de [Karin Fossum]

Una de las novelas que he leído durante el confinamiento ha sido "El ojo de Eva", en su versión inglesa: "In the Darkness". Lo conseguí en formato epub y aunque leer en el ordenador es una tortura, hice el sacrificio para tener un referente más de la literatura noruega que en estos días estoy descubriendo.
La novela negra nórdica tiene un sello distintivo, difícil de describir, por la inteligencia con la que diseñan las tramas, el equilibrio entre el análisis lógico del policía o detective y la acción y la caracterización psicológica de los personajes.
Aunque en comparación con el de Sveistrup tiene una historia menos compleja, comienza con un gancho bastante fuerte.
Eva Magnus, una pintora incapaz de ganarse la vida con su arte, es convencida por su vieja amiga Maja para hacerse prostituta. Invitada a verlo desde la puerta antes de decidirse, Eva es testigo de una pelea con un cliente que desembocará en un crimen.
Por otro lado, el inspector Sejer se encarga del caso y va descubriendo que hay muchas incógnitas en la vida de Eva.
El narrador toma alternativamente la perspectiva de uno y otro personaje. Es cierto que pierde fuerza en algunos puntos, pero la forma en que caracteriza al detective, retratando su vida privada y huyendo de tópicos, además de cómo retrata la angustia de Eva, hacen de esta obra un placer. No es largo ni se hace pesado, y me deja con ganas de leer otros títulos de la reconocida autora.